Alergia a medicamentos

Una reacción alérgica a un medicamento se produce cuando el sistema inmunológico de una persona reconoce a un determinado medicamento y produce una reacción específica contra él.

¿Qué reacciones adversas pueden causar los medicamentos?

Los medicamentos en ocasiones pueden provocar efectos perjudiciales o no esperables, son las conocidas como reacciones adversas.

Existen dos tipos:

1). Tipo A: son las reacciones producidas tanto por los efectos secundarios del propio medicamento, como por sobredosificación de los mismos. Son las más frecuentes, pueden ocurrir en cualquier persona, y no dependen de mecanismos inmunológicos, sino del propio medicamento en sí. Ejemplos serían: la diarrea que producen algunos antibióticos, el sueño que causan algunos antihistamínicos. Muchas de estas reacciones son predecibles y por tanto se pueden advertir al paciente.

2). Tipo B: son reacciones medicamentosas no previsibles, debidas a una respuesta, anómala y no esperable, al medicamento. Dentro de este grupo están las reacciones alérgicas (producidas por mecanismos inmunológicos) y las intolerancias (no mediadas por mecanismos inmunológicos). Estas reacciones no pueden predecirse, por lo que son difíciles de evitar.

¿Qué síntomas producen las alergias a medicamentos?

 Los síntomas más frecuentes suelen afectar a:

  • La piel: erupciones, enrojecimiento, habones (urticaria), inflamación (angioedema).
  • Aparato Respiratorio: estornudos, mucosidad tos, afonía, pitos en el pecho.
  • Aparato Digestivo: vómitos, dolor abdominal.

¿Cómo se diagnostica la alergia a medicamentos?

Es muy importante que ante la sospecha de alergia a medicamentos se estudie al paciente antes de etiquetarlo de por vida de alérgico. Lo más importante de todo es realizar una historia clínica completa, recogiendo datos sobre la edad del paciente cuando tuvo lugar la reacción, el motivo de administrar ese medicamento, el tipo de reacción, tiempo transcurrido desde la dosis hasta que ocurrió la misma, nº dosis tomadas, necesidad de tratamiento para paliar la reacción, etc. También es importante saber qué medicamentos de uso similar tolera el paciente. Cuantos más datos se aporten más fácil y rápido será el diagnóstico.

Con esta información, el alergólogo valorará la necesidad de la realización de ciertas pruebas complementarias, como pueden ser las pruebas cutáneas y en algunos casos, un análisis de sangre. Este tipo de pruebas, en muchas ocasiones pueden llegar a negativizarse con el paso del tiempo, y además no están disponibles para todos los medicamentos que existen por lo que es muy frecuente que se use una prueba de exposición controlada al medicamento para comprobar si realmente existe alergia. Tras todo esto, si las pruebas resultan positivas, se realizará un diagnóstico definitivo.